viernes, 8 de junio de 2007

La vuelta a la autoescuela.

Pues nada,que despues de un largo periodo de silencio en el blog, vuelvo a animarme a contaros una de mis más recientes experiencias...la vuelta a la autoescuela.

Siempre me ha llamado la atención el mundo de las motos aunque, valga la expresión, siempre habia visto los toros desde la barrera.

Cuando cumpli los 18 años me apresuré como la mayoría de los chavales de esa edad a sacar el carnet de coche ,que mi señor padre me financió gustoso, ya que siempre lo había considerado como una
"herramienta de trabajo" más, pero cuando sugerí sacarme el de moto al mismo tiempo, en casa no pareció muy buena idea así que lo deje correr...

-¡¡Pero si no tienes moto!!, ¿¿para que quieres eso??, tu al de coche y si quieres moto cuando trabajes ya te lo sacas tu.- me dijeron en casa no faltos de razón.

No queriendo abusar, deje correr el tema y seguí viendo las motos pasar llegando a autoconvencerme de que realmente me daba igual y que yo jamás sentiría el gusanillo de la moto.

Así pasaron muchos años durante los cuales fui viendo como la DGT iba aumentando en numero,variedad y dificultad las pruebas necesarias para la obtención del carnet de moto.

Cada vez era más complicado, el motorista parecia un elemento a erradicar de las carreteras y yo pensaba sinceramente que no habiendo aprovechado la ocasión de sacarlo cuando me saqué el de coche, donde me hubiese bastado con completar un sencillo circuito cerrado, mucho menos me animaría a probar ahora que tendría que hacer más de una prueba bastante más compleja.

Cada vez que me venia a la mente la idea de volver a la autoescuela, descartaba la idea justificando mi pereza y tacañería con un "¿total para qué?,si no me pienso comprar una moto".

Durante asi 10 años mantuve mi mente alejada de estos "peligrosiiiiiisiimos" vehículos hasta que, he aquí, que ante la terrible crisis de ventas por la que pasaba el sector de las dos ruedas y con la excusa de descongestionar el tráfico en las grandes ciudades la DGT se decidió a convalidar los carnets de tipo B con más de tres años de antiguedad con el A1 con lo cual desde ese momento se podrían conducir
motocicletas de hasta 125 Cm3 con el carnet de coche siempre que estas no rebasaran los 11Kw de potencia.

Para alguien como yo cuya experiencia en motos se reducía a un ciclomotor Derbi Variant, una moto de 125 parecía un "maquinón".

-¡Si los más chulos del colegio tenian la rieju Drac 50 o como mucho la Honda NSR 75 !,¡¡ y yo ahora puedo conducir una "bestia" de 125!!, ¡¡vaya tela!!..¡¡.bién por la DGT!!

Durante un par de años seguí sin tener moto, pero ya sentía algo mas cerca la posibilidad de tener una.

Fue mi hermano comprandose una bonita Suzuki Marauder de 125 el que me animó definitivamente a volver a subirme a una "burra".

Despues de un largo periodo de reflexión y no pocas pruebas furtivas de la moto de mi hermano me decidí a adquirir mi propia montura.

Despues de mucho pensar que moto me podía convenir opté por la Yamaha XT 125 R, que es una bonita moto estilo Trail que me permitía circular tanto por asfalto como por caminos y con ella fui pillando confianza y habilidad en el manejo de las motos.

Algunos de mis amigos bastante más experimentados que yo en el tema de las motos me aconsejaron que me sacase el carnet y que no comprase una 125 porque rápidamente se me quedaría pequeña, pero yo no podia concebir que aquel cacharro que me imponía tanto respeto me fuese a parecer un vespino quemao al cabo de tan solo 6 meses.

Las primeras salidas en la XT me agarraba al manillar como si fuese a bordo de un cohete. Al principio practicaba en polígonos y por el campo, ya que me aterraba compartir camino con los coches, pero al poco tiempo empezé a aventurarme por las sinuosas carreteras de la sierra disfrutando cada vez mas de
la moto.

Poco a poco fui atreviendome a más y iba echando en falta potencia y velocidad en la moto que antaño me parecia ingobernable. Por carretera me sentía acosado por los coches que facilmente rebasaban la punta de 100 Kmts/h que mi moto era capaz de desarrollar. Donde antes una excursioncilla de media hora era una odisea, ahora nacía el deseo de poder ir más y más lejos con la moto, pero sus prestaciones habían llegado a su tope y no había mas.

La estupenda Yamaha habia despertado el gusanillo en mi de nuevo y me habia hecho sentir capaz de conducir algo más potente pero seguia teniendo un problema...el dichoso carnet de la moto...

Aunque parezca un topicazo, lo de la moto es como una droga. Acabas de tener tu dosis y ya estas deseando que llegue la siguiente y si puede ser más fuerte e intensa mejor.

Así que superando mis prejuicios decidi matricularme en la autoescuela y obtener el preciado carnet.

La autoescuela era una vieja conocida, aunque en este tiempo habia cambiado muchísimo la "fauna" que la poblaba.

Donde antes eramos una gran mayoria de adolescentes con la mayoría de edad recién estrenada ahora se observaba una gran diversidad entre los aspirantes a conductor. Muchos inmigrantes que querian convalidar los permisos de sus paises de origen, mujeres de mediana edad, chavalines y algún que otro treintaañero como yo metido a motorista tardío.

Los antiguos tests habian sido informatizados y los alumnos disponían de ordenadores para realizarlos comodamente en la autoescuela o desde su casa por internet.
(y es que las ciencias adelantan que es una barbaridad...)

Entre mis compañeros me llamaron considerablemente la atención una pareja de senegaleses que no decian "ni papa" en español, pero que hacían los test sin entenderlos del todo bien a la velocidad del rayo y sobre todo un "makineto" que se estava preparando también para obtener el permiso de moto y que acudía a la autoescuela cabalgando un Kawasaky ZXR de grán cilindrada.

¿¡Habran convalidado los cuños del ACTV con el carnet de moto y yo no me enterado!?.

Aprobar el teorico específico fue un puro tramite ya que con leerte un pequeño manual con cuatro chorradas acerca de la moto y sus circunstancias , sobraba para aprobar con solvencia.

Sin embargo el práctico en circuito cerrado me preocupaba algo más.

Las prácticas las hacíamos en un circuito en el cual debías superar una serie de obstaculos. El circuito comenzaba con unos conos que tenias que superar haciendo eses, hacer un trebol sobre tres conos dispuestos de forma triangular para despues pasar por un pasillo estrecho del que no debias salirte. El circuito concluia con la prueba de aceleración y frenado de emergencia.

El recorrido tenía su intríngulis ya que era muy facil cagarla y para colmo el profesor era un auténtico capullo, más preocupado en conversar por el movil y en hablarte como si fueses un inepto que de enseñar los trucos que nos pudiesen ser utiles para superar el examen.Encima se ve que debio de joderle que me quisiese presentar cuanto antes (no me podia exprimir la cartera tanto como deseaba), ya que a mi me hablaba de forma especialmente estúpida y displicente.

Procurando pasar de su careto completé tres practicas de media hora con una de sus cochambrosas Yamahas SR 250 que, además de una decoración flamígera de dudoso gusto digna del "motorista fantasma", no iban de cara al aire.La mia tenia el puño del gas partido y al punto muerto le llamabamos Wally , ya que ni el dueño sabía donde se encontraba exactamente.

El dia del examen el tarugo del profesor estaba descargando las motos del remolque y me contestó un desagradable "ni te acerques" , cuando me ofrecí a echarle una mano.

-Te toca la moto B- dijo el "amable" personaje.

-¡¡!Vaya por Dios, la de Wally!,- me lamenté -seguro que el cabrón este lo ha hecho adrede para que palme.

La espera fue larga y tensa, te ubicaban con la moto en una suerte de "corredor de la muerte" en el que esperabas tu turno para realizar el recorrido.

Justo antes que yo, mi compañero de autoescuela hizo un soberbio recorrido pero la cagó justo al final cuando no pudo controlar la intensidad de la frenada,
pasandose de las marcas establecidas para detenerse con un estridente chirrido de frenos. ¡¡Uno al hoyo, la semana que viene más!!.

Por fin llegó mi turno y a indicación de la examinadora puse en marcha a "Wally" e inicié el recorrido. Casi me voy de bareta en el trebol pero pude controlar la moto sin que se notase . Bien en el paso estrecho (el tema está en mirar para delante y no al suelo) y despues de hacer una buena frenada de emergéncia, me salió una reducción de libro en la de aceleración finalizando el examen bastante contento.

Al acabar el recorrido el profesor me dijo que me bajase de la moto con sus característicos malos modos y no fue capaz de esbozar ni una sonrisa que me indicase si efectivamente lo había hecho bien o no.

Antes por lo visto, te comunicaban el resultado de inmediato, pero ahora se comunica por la tarde en la autoescuela para evitar que algunos examinados que se consideraban injustamente suspendidos discutiesen o agrediesen al examinador o al profesor.

La actitud de mi profesor y la cara palo de la examinadora me hizo pensar que tal vez no habia ido tan bién como creia y que podian haber notado mis desesperados equilibrios en el trebol...

¿¿Habre tocado algún cono sin enterarme??,¿¿Habre frenado o acelerado poco o demasiado??, seguro que algo he hecho ...que palo.

Todo el dia sumido en la duda hasta que por fin una llamada a la autoescuela me sacó de mi nerviosismo.¡¡APROBADOOO!!!.

Tentado estuve de parar en el circuito de prácticas a agradecer al capullo-profesor su exquisito trato y regodearme , pero en fín, pelillos a la mar, no vamos a ser todos igual de lerdos.¿no?

Ya tengo el carnet que tantos años llevo aplazando...he vendido mi querida XT que tan buen servicio me ha dado como motoescuela a un amigo de confianza que se que la cuidará y hoy mismo voy a recoger mi nueva moto...una bonita Honda CBF 600 N bicolor con la que espero hacer muuuuchos kilometros y pasar muy buenos momentos.

Ya os contaré como me va, esta tarde me la entregan.

Nos vemos por las carreteras :-)